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Cómo hacer el lavado de manos para prevenir el contagio

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Te enseñamos paso a paso un lavado de manos correcto

El lavado de manos es uno de los hábitos más importantes para protegernos de virus y bacterias. Por eso, no es de extrañar que sea la primera directriz que recibimos para evitar contagiarnos o contagiar. Y es que las manos están en contacto con tantas partes del cuerpo… Ojos, nariz, boca. Son las principales receptoras de nuestras bacterias y otros microbios patógenos: cuando nos tapamos la boca al toser o al estornudar, al tocar animales, salir a la calle, manipular dinero, etcétera.

Tener una rutina de higiene de manos es muy importante para evitar contraer enfermedades que quedan adheridas a nuestros dedos y a las palmas de nuestras manos sin darnos cuenta. ¡Y ojo! porque la higiene de manos puede ser tu mejor aliado para conseguir una buena salud.

Rutina para un correcto lavado de manos según la OMS

Las recomendaciones de higiene de manos de la OMS son muy claras: es importante lavarse las manos al llegar a casa y antes de entrar en contacto con cualquier superficie de nuestro hogar. Además, conviene repetir la rutina antes y después de comer, después de estornudar y toser, y en general de forma habitual durante el día.

Hoy queremos contarte paso a paso la rutina que debes seguir para mantener tus manos limpias y libres de virus o bacterias.

Para empezar, utiliza siempre agua tibia. Entre 20 y 37 grados es la temperatura ideal para acabar con los microorganismos que son perjudiciales para tu salud. ¿Listo? Comenzamos:

  1. Con las manos mojadas, ponte un poco de jabón en las palmas de las manos y frota con energía. Puedes usar un jabón que además proteja tu piel capa a capa, como el Gel Espumoso Talla de viaje de Cerave, que también puedes transportar en caso de que estés de viaje o si quieres tenerlo en tu lugar de trabajo.
  2. Frota también el dorso de las manos, las muñecas y los espacios entre los dedos. Cada milímetro de tus manos deben quedar bien cubiertas por el jabón. Tómate entre 15 y 20 segundos para asegurarte que no dejas ninguna zona sin limpiar.
  3. Las uñas, el momento más importante. Como sabes, en una rutina de higiene manual es muy importante prestar especial atención a las uñas. Y es que debajo de estas se acumulan gran cantidad de virus y bacterias que debemos eliminar a conciencia si de verdad queremos evitar el contagio de enfermedades. Para ello necesitas un cepillo de uñas: añade jabón y frota una por una durante un tiempo aproximado de 15 a 20 segundos.
  4. Para terminar tu lavado de manos habitual, aclara todo el jabón asegurándote de que no queda nada en tus manos o dedos. Si estaban muy sucias, debes repetir el proceso hasta que, al aclarar el agua, esta salga limpia.

Una vez finalizado el proceso, recuerda secarte con una toalla limpia o con toallas de papel desechable. Así evitarás dejar cualquier rastro de suciedad en ellas, y por tanto disminuirás las probabilidades de que otra persona (o tú mismo) vuelva a quedar contaminado por esos microorganismos perjudiciales para la salud.

Limpieza de cara habitual

Lavarse la cara es un paso más que puedes incorporar a tu rutina de higiene. Recuerda que nos tocamos el rostro muchas veces durante el día, y toda esa suciedad que habitualmente tenemos en las manos puede pasar a nuestros ojos, nuestra nariz o nuestra boca. Por eso la limpieza de cara debe ser también una de tus prioridades del día a día.

Utiliza un gel espumoso para rostro y cuerpo que además de desinfectar protege e hidrata tu piel y las de los tuyos.

Al igual que en el lavado de manos, para lavar la cara es  necesario usar agua tibia, que nos ayudará a eliminar las bacterias más superficiales. Con el rostro húmedo, aplica un jabón que sea delicado con tu piel, como el Limpiador hidratante talla de viaje de CeraVe, que además podrás llevar donde quieras. Masajea cada milímetro de tu rostro y aclara abundantemente hasta que sientas la piel limpia.

Recuerda que cuanta más atención prestes a la limpieza de cara y manos, más protegido estarás frente a bacterias y virus. Lávate cada vez que entres en casa y procura repetir la acción varias veces al día para un higiene máxima.