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Doble limpieza facial para el doble de beneficios

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Doble limpieza facial para el doble de beneficios

Cada vez es más común hablar de las rutinas de limpieza coreanas. Este tipo de cuidados de la piel cuenta con una gran importancia desde hace cientos de años porque, para los coreanos, la apariencia física era un reflejo del interior de cada persona. De este modo, llegaron a crear una cultura de cuidado facial que a lo largo del tiempo ha traspasado barreras y ha llegado a diversos puntos del mundo. Una de las claves es la doble limpieza facial. Hace referencia a realizar dos pasos para limpiar el rostro en profundidad, y cuenta con diferentes beneficios para el rostro.

Beneficios de la doble limpieza facial para la piel

La doble limpieza cuenta con unos beneficios extra para el cuidado de la piel. Este paso tan integrado en la rutina de las coreanas y cada vez son más personas que la incorporan en su día a día. Añadir este paso a la rutina facial tiene entre otras ventajas:

  • Prepara la piel para la aplicación de los productos cosméticos. Esto hace que la dermis esté más receptiva y se integren mejor los ingredientes, actuando así con mayor eficacia.
  • Permite una limpieza en mayor profundidad, y ayuda a eliminar las células muertas y la suciedad.
  • Ayuda a prevenir la posible aparición de espinillas o imperfecciones derivadas del uso de maquillaje o restos de suciedad.
  • Dentro de los beneficios de una doble limpieza para la piel se encuentra una mejora de la textura y un rostro más luminoso y sano.

Cómo es la rutina de doble limpieza facial

Aceite limpiador

El primer paso de una rutina de doble limpieza es el aceite limpiador. Este limpiador cuenta con una base oleosa. Esto quiere decir que está formulado aceites especiales para el rostro. Entre ellos se pueden encontrar:

  • Aceite de semilla de jojoba
  • Aceite de coco.
  • Aceite de onagra.
  • Aceite de nuez de macadamia.
  • Aceite de alazor.

Este paso es fundamental porque actúa como un imán para el sebo, los restos de maquillaje y de crema solar que se acumulan en los poros de la piel. Este efecto no lo tiene ningún limpiador de base acuosa, por eso es tan importante incluir en la rutina de

limpieza facial un aceite limpiador. Además, se observa que este tipo de limpiadores nutren la piel y dejan una textura agradable. Conseguirás una piel limpia, sedosa y suave.

A pesar de lo que a priori puede parecer, este tipo de limpiador es adecuado para las pieles grasas y mixtas porque ayudan a reducir el sebo. Por otro lado, también es bueno para las pieles sensibles, ya que su fórmula es muy respetuosa. Es recomendable aplicar este producto en la rutina de mañana y en la de noche:

  • Por la mañana, ayuda a retirar el sebo generado durante las horas de sueño y las partículas de la almohada que pueden impregnarse en la piel.
  • Por la noche, permite retirar en profundidad los restos de maquillaje y de crema solar.

Existen diferentes formatos de aceite limpiador: puedes elegir el que más se adapte a ti y a tus necesidades. Para aplicar el producto dentro de la doble limpieza facial, es bueno que sigas los siguientes pasos:

  • Aplica sobre la piel unas gotas y realiza masajes circulares para potenciar el efecto imán y retirar la suciedad.
  • Tras ello, aclara las veces que sea necesario con agua templada. Algunos aceites limpiadores se aferran en mayor medida a la piel y es más difícil retirarlos.
  • Seca tu piel con una toalla limpia dando pequeños toques.

Limpiador de base acuosa

El segundo paso de la doble limpieza facial coreana consiste en la aplicación de un limpiador de base acuosa, como el Agua Micelar Hidratante. La función de este producto es eliminar sustancias de base acuosa como el sudor o partículas contaminantes. Este paso, combinado con el anterior, potencia su efecto.

Este tipo de limpiador está compuesto principalmente de agua y, además, cuenta con una serie de ingredientes específicos para cada situación o problemática, como la sequedad, poros dilatados, hiperpigmentación, etc.

Puedes encontrar este tipo de limpiadores de base acuosa en diferentes formatos, aunque los más habituales son:

  • Espumas limpiadoras: son ligeras y las burbujas se extienden fácilmente a lo largo del rostro.
  • Geles limpiadores: cuentan con una textura gelatinosa y espesa.
  • Pastillas de jabón: integran ingredientes cosméticos y duran mucho tiempo.

Posiblemente, este paso lleve en tu rutina desde el principio, pero es importante tener en cuenta algunos aspectos. Evita lavarte la cara en la ducha, porque el agua que empleas tiene mayor temperatura y sale con más presión. Para aplicar este tipo de producto, sigue los siguientes pasos:

  • Primero humedece tu cara. Es importante que la temperatura del agua sea templada.
  • Aplica un poco del limpiador en tu mano y masajea todo el rostro con movimientos circulares.
  • Aclara de nuevo con agua templada y seca con una toalla limpia.

Tras aplicar la doble limpieza tu piel está completamente preparada para el resto de pasos de la rutina: el tónico para equilibrar el pH, el sérum y la loción hidratante SPF 25 por las mañanas.