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Razones para hacer una rutina de limpieza facial diaria

Razones para hacer una rutina de limpieza facial

Los motivos para tener una rutina de limpieza facial diaria

¿Qué es lo primero que haces al levantarte y lo último que haces al acostarte? ¿Llevas a cabo una rutina de limpieza facial diaria? Si quieres tener una piel bonita, sana y joven, cuidarla debe ser una de tus prioridades cada día.

No hay nada que tu piel agradezca más que la limpieza, así como los nutrientes que le puedes estar aportando con distintos productos cosméticos. Y es que mantenerla libre de impurezas la ayuda a estar radiante y a regenerarse cada noche como es debido. Por eso, es el momento de que empieces a instaurar una rutina diaria y, sobre todo, una rutina facial de noche (la eterna olvidada).

Rutina de limpieza facial diaria: 7 pasos que transformarán tu piel

El primer paso es decidir que quieres darle a tu cara los mimos que se merece, ¡enhorabuena! Ahora hace falta incorporar estas rutinas de limpieza facial a tu día a día para comenzar a ver resultados. Tómatelo como un momento para ti, un momento de relax para comenzar o terminar el día.

Primero, desmaquilla

A partir de ahora no volverás a despertarte con el maquillaje del día anterior, así que este primer paso es exclusivo para tu rutina facial de noche. Para desmaquillarte, utiliza un  agua micelar hidratante  para retirar todo el maquillaje y la suciedad que se han depositado sobre tu piel. Este paso es más importante de lo que crees, ya que al retirar las partículas de mayor tamaño, así como los restos de sudor o la contaminación, estás evitando que se acumulen en tus poros y aparezcan puntos negros.

Una vez retirado el maquillaje, toca lavar la cara

Para tu rutina de limpieza facial elige siempre un jabón específico para tu tipo de piel. Los  limpiadores faciales para pieles secas  ofrecen un mayor grado de hidratación, mientras que los  limpiadores para pieles grasas limpian la piel en profundidad y retiran el exceso de sebo que produce. Si por el contrario tienes la piel sensible, puedes elegir un limpiador facial con componentes más suaves que calmen posibles síntomas de irritación. En cualquier caso, lo importante es limpiar con agua tibia, haciendo movimientos circulares sobre el rostro y nunca, nunca, sin frotar la piel con demasiada fuerza.

Tercer paso, el tónico

No es obligatorio, pero marca la diferencia, especialmente si tienes los poros muy visibles porque ayuda a cerrarlos. La misión del tónico es dar un repaso extra a la limpieza, ya que retira toxinas y partículas de suciedad que habían quedado ancladas a la piel. Notarás cómo tu piel está más calmada y fresca. ¡Lista para el siguiente paso!

Llega el momento del sérum

No hay rutina de limpieza facial que no incluya un sérum. Estos productos cosméticos son muy específicos y debes elegirlos en función de las necesidades de tu piel. ¿Quieres hidratar en profundidad? ¿Buscas suavizar las primeras arruguitas o líneas de expresión? ¿Prefieres un efecto de peeling suave para retirar la capa de células muertas y evitar la aparición de acné? Todo depende del sérum. Una vez decidido, debes aplicarlo por todo el rostro dando un suave masaje. Los movimientos circulares sobre la piel te ayudarán a activar la circulación en el cutis con lo que, además, tu piel estará más oxigenada y tendrá un aspecto mucho más sano.

Para terminar, la crema hidratante

Toda rutina de limpieza facial debe terminar con la crema hidratante. Tanto de día como de noche, es lo que va a ayudar a mantener los niveles de hidratación de tu piel, ya que la crema crea una barrera que impide que la hidratación salga, al tiempo que va liberando partículas hidratantes que tu piel va absorbiendo durante horas. En tu rutina de día, te recomendamos usarla con protector solar, ya que estarás evitando al mismo tiempo los daños que causan los rayos ultravioleta sobre la piel.

¡Listo! Ha llegado el momento de comenzar a tu piel como se merece, y recuerda que cada pequeño cuidado que le des hoy se reflejará en tu piel de mañana. Nunca lo olvides: ¡la piel tiene memoria!